Desde el terremoto los voluntarios de la Terecera y Sexta Compañías de Bomberos (Cuarteles ubicados en calle Las Heras) han estado durmiendo en carpas, en un galpón o en contenedores en mal estado. Una situación similar viven los voluntarios de la Quinta Compañía (a la entrada de Valle Nonguén). Estos tres cuarteles debieron ser demolidos y se ha estado haciendo lo posible por asegurar la comodidad de los bomberos con los escasos recursos disponibles.
En general las 10 compañías penquistas tienen algún nivel de deterioro a causa del simo, lo que requiere una inversión de 1.800 a 2 mil millones de pesos para ser solucionado.
Esta situación más las múltiples emergencias que han atendido día a día desde el terremoto han hecho mella en los voluntarios cuyo Superintendente, Luis Schuffeneger, reconoce "están agotados, cansados y preocupados por la situación que estamos viviendo".
Aún así nadie ha renunciado a la fuerza y, es más, se está recibiendo nuevos postulantes "Nuestra gente está agotada, está cansada. Después del terremoto viene la normalización de las clases, la gente que trabaja vuelve a sus puestos, cada uno se ha visto afectado de distinta forma. Aún así el servicio se sigue prestando, no vamos a detenernos en eso porque nuestra mística, nuestro espíritu nos obliga a estar al servicio de la comunidad, cumplir nuestra vocación", asegura Schuffeneger, quien destaca que "ha llegado bastante gente, hay nuevos postulantes. Eso demuestra que la juventud está interesada en el servicio y quizá la motivó el ver a Bomberos ayudando, actuando en el edificio, controlando la emergencia. Donde haya una emergencia hoy día loprimero que se ve es a Bomberos", sostiene.
PASANDO REVISTA
¿Cuál es la situación de las compañías en este momento?
Hoy día la sietuación nuestra, que ya era complicada económicamente antes del 27 de febrero, con el terremoto se puso mucho más compleja porque tvimos que demoler tres cuarteles y de los otros 8 en todos hay que hacer reparaciones e inversión, empezando por este (cuartel general), donde ya se hizo.
¿Cómo van a ser las soluciones de emergencia para las compañías de Las Heras (Terecera y Sexta)?
Nosotros presentamos un proyecto que son tres container sobre los cuales se pone una estructura metálica o de madera para hacer un techo con una carpa gigante y con cierre perimetral con pandereta y portones de corredera. Los container tendrán electricidad, agua, baño, calefacción, y dentro de esta carpa van a estar nuestros cuatro carros, las dos compañías van a compartir el espacio común que es la sala de máquinas.
Este proyecto lo vamos a realizar a través de la gobernación provincial y calculamos que puede ser del orden de los 30 a 35 millones de pesos, porque también hay que adquirir los container ya que los que nos regalaron están en malas condiciones.
¿Y en el caso de la Quinta?
Estamos postulando a un cuartel modular definitivo que la Junta Nacional de Bomberos licitó y es del orden de los 100 millones de pesos. Tiene una estructura para guardar dos carros, sala de máquinas, un espacio para reuniones, oficina, sala de guardia y baño y tiene también una casa para el cuartelero (conductor de carro).
La Junta Nacional de Bomberos compró 10 de esos y los va a entregar a las localidades más afectadas por el terremoto y maremoto. Nosotros estamos en el proceso de postulación y esperamos, dentro de la próxima semana, tener una respuesta definitiva.
¿Habrá solución definitiva para las otras dos compañías?
Como lo dijo el Subsecretario se supone que viene pero es un tema a mediano o largo plazo que va a tener que ver con la ley de reconstrucción. En alguna parte, y ya los parlamentarios de la zona están insistiendo en eso, van a tener que incluir a Bomberos en ese presupuesto. La solución definitiva no la veo antes de cinco años plazo, siendo optimistas, ojalá me equivoque.
¿Cómo están las demás compañías, hay daño grave?
Grave grave no, la Primera Compañía, que está en calle Salas al lado de Carbineros está complicada porque el segundo piso colapsó, pero no se puede demoler porque está inserta entre otras construcciones, pero se va a hacer una reparación parial reemplazando la albañilería del segundo piso por tabiquería con armazón metálica, lo que es mucho más liviano. No es una gran suma, tal vez podamos conseguirla a través de un proyecto o la empresa privada.
La otra compañía complicada es la Décima, de Lorenzo Arenas frente a la Laguna Redonda, es un cuartel de madera que tiene más de 25 años y el terremoto lo fracturó. Hoy tiene un riesgo inminente de colapso en cualquier parte, porque las vigas y los soportantes están complicados. Y están en uso porque no tenemos otra opción.
Tenemos un presupuesto de alrededor de 14 millones de pesos y estamos buscando fondos para postular esa reparación.
NUEVA GENERACIÓN
El Superitendente destacó lo fuerte que ha sido esta experiencia, especialmente para los voluntarios nuevos. "Aquí hay una generación nueva, que se bautizó con el terremoto, fue un bautizo de fuego. Ellos principalmente son los que hoy están más afectados sicológicamentem aunque ya se han ido recuperando pero en el minuto el impacto fue tremendo.
Han tenido que sobrellevar la pérdida de sus cuarteles. También las compañías que salieron primero son justamente las que perdieron su cuartel, enonces tu vas a ayudar a rescatar gente sabiendo que tu casa se mandó abajo.
Esto fortalece la vocación. Nosotros el temple lo forjamos con eso.
MATERIAL PERDIDO
Además de los cuarteles, Bomberos de Concepción perdió mucho material de trabajo en los incendios y rescates posteriores al terremoto.
Por ejemplo, está buscando fondos para reponer 240 mangueras, lo que significa 12 millones de pesos. Esto sin contar escalas y otros elementos que deben recuperarse.
Luego viene cumplir la meta de equipar de uniformes adecuados a la totalidad de las compañías.
"Estoy tratando de ver cómo vamos a pagar esos 12 millones de pesos de las mangueras y luego implementar a un par de compañías (Cuarta, Segunda y parte de la Primera) que me quedan pendientes de uniforme. Es uniforme normado, que cumple la norma americana, con un alto estándar de seguridad. Casco, jardinera, casaca, botas y guantes. Ese uniforme cuesta un millón y medio de pesos cada uno, sin contar un elemento de protección personal indispensable hoy en día, el equipo de respiración autónoma, que cuesta un millón 400 mil pesos más", agrega Luis Schuffeneger. |